El mate es una bebida de Sudamérica, sumamente popular en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Para entender su importancia actual, es necesario conocer su historia.

La yerba de los guaraníes

El consumo de mate se remonta al pueblo guaraní (indígenas nativos que estaban en algunos países de Sudamérica), según confirmaron las investigaciones del ensayista y periodista Amaro Villanueva. Ellos masticaban directamente las hojas o las colocaban en una calabaza con agua y sorbían. De hecho, la palabra “mate” viene del guaraní “Caa­mate” (“Caa” sería planta o hierba, y “mate” se refiere a la calabaza donde la bebían). Otros pueblos como los los incas, los charrúas y aún los araucanos adoptaron el mate gracias a trueques con los guaraníes. Para los indígenas, el árbol de mate era un regalo sagrado de los dioses, y de hecho el mate tenía para ellos un significado especial y espiritual, además de su valor nutritivo.

Popularidad en la época colonial

Gracias a sus virtudes y beneficios, el mate pronto se volvió popular entre los españoles que llegaron a colonizar América del Sur. La yerba comenzó a llevarse desde su lugar de origen a todo el territorio que estaba bajo el dominio español, y sobretodo los jesuitas fueron los responsables de extender ampliamente su uso al incluir el mate en sus reducciones, aunque la tomaban en forma de mate en saquitos y no con bombilla. Ellos también habían descubierto que la planta germinaba sólo en esta región del mundo, un secreto confirmado medio siglo después por el naturalista francés Aimé Bonpland.

El gaucho y su amor por el mate

Durante el largo proceso de la independencia de Argentina en el siglo XIX, la costumbre de tomar mate se fortaleció dentro del folclore nacional. Los “gauchos” (una especie de vaquero argentino) adoptaron el mate como parte de su cultura, así como montar a caballo y usar ropa de cuero. Tomaban mate en grupo, para el desayuno, para el almuerzo, la cena y antes de dormir.

El cultivo de mate en la actualidad

La yerba mate se cultiva en Argentina, Paraguay y el sur de Brasil, donde las condiciones de terreno, temperatura y humedad son las ideales. Al igual que aquellos gauchos de antaño, el mate forma parte del día a día de un argentino promedio. Se consume por igual en casas, oficinas, parques, universidades y plazas, no sólo por sus propiedades como infusión, sino por su papel como lazo social.